El problema con las estimaciones no son las estimaciones

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“La propia palabra ‘estimación’ deja en claro que no calculamos un valor exacto, determinístico. De hecho, toda estimación tiene supuestos, y estos supuestos suman incertidumbres.” – Carlos Fontela, Estimaciones y Estadística, CyS Ingeniería de Software (2007)

Hola! Por favor permítame expresar mi opinión con respecto al tema de las estimaciones, y #NoEstimaciones. El problema con las estimaciones no son las estimaciones. Las estimaciones son sólo eso, aproximaciones sobre la magnitud de algo. No son valores determinísticos que buscan exactitud sobre el sujeto de la estimación. Bajo este contexto, no existen “estimaciones equivocadas”.

El problema con las estimaciones (Estimates) -sobre todo en el ámbito del desarrollo de software- es que se usan como fechas de finalización de los proyectos (deadlines), sobre las cuales se asocian costos y se asignan equipos para lograr cumplir un alcance que por naturaleza es variable, en un entorno complejo completamente alterable en función de los cientos de factores que provienen de la misma naturaleza del desarrollo de software y de la naturaleza de lo que queremos construir. Complejidad.

Sin embargo, el proceso de estimación (Estimating) desde mi punto de vista es útil. Y aquí hago una pequeña pausa para resaltar la diferencia entre Estimating (la dinámica de estimación) y Estimates (los valores resultantes de la dinámica de estimación). Quizás tengamos un problema en castellano, ya que ambas tienden a traducirse como lo mismo: “estimación” o “estimaciones”.

Desde mi punto de vista, el proceso de estimación es un ejercicio de entendimiento compartido durante el cual los participantes descubren y discuten aspectos que les permite comprender en mayor medida los desafíos de la construcción de lo que estén estimando. Por ejemplo -muy popular dentro del contexto Scrum-, cuando Usted observa a los equipos en una dinámica de Planning Poker, lo valioso es la discusión que se genera frente a la percepción de la complejidad de la cosa a construir y no por el número en sí mismo. Las estimaciones (estimates) pueden ser útiles o no, más el proceso de estimación es valioso.

“Una buena estimación es aquella que provee una visión de la realidad del proyecto suficientemente clara como para permitir a un equipo decidir correctamente cómo controlar el proyecto de modo tal de cumplir sus objetivos”. – Steve McConnell, Software Estimation: Demystifying the Black Art

Las estimaciones (Estimates) pueden ser expresadas en la unidad que el equipo acuerde: pueden ser horas, pueden ser puntos de historia o pueden ser bananas. Más adelante veremos cuántas bananas nos comimos en una unidad de tiempo. Son simplemente etiquetas de equipo que nos facilitan el proceso mental de comprender qué significa una banana.

El verdadero problema es enfrentar la necesidad de “predictibilidad”

Imagine que Usted llega a la cola en una oficina de su banco (a veces es necesario ir allí hasta que tengamos una banca totalmente digital). Entonces Usted llega a la cola y puede apreciar que hay varias personas antes que Usted. En ese momento le llama su esposa y le pregunta: “¿En qué tiempo te desocupas? Mira que tenemos que ir a donde mi mamá.”; Usted responde: “Okay amor, en esto momento no puedo hablar porque estoy en el Banco, pero ya te escribo por Whatsapp o algo.”

Cuelga y se dice a así mismo: “Vamos; soy ingeniero, trabajo en proyectos, también sé algo de ágil…esto no debería ser un reto para mí…” y comienza. Recordará sus años de Teoría de Colas y dirá: “Ley de Little!!…claro”. El tiempo promedio de espera en la cola es igual al número promedio de personas en la cola dividido para el tiempo promedio de atención. Ya está! Cuenta: hay 20 personas antes que Usted, toma el tiempo desde que una persona llega a la caja hasta que sale (digamos 3 minutos) y listo, matemática simple: 20 personas + Usted (21 personas) / (1 persona cada 3 minutos) = 63 minutos, aproximadamente.

Pero espere, antes de que escriba a su esposa por la respuesta recuerde algo; el señor Little decía antes: “En un sistema estable el tiempo promedio de espera es….blah, blah.”. Un sistema estable, ¿qué significa? Serían 63 minutos si todas las personas realizarían el mismo tipo de transacción exactamente, y que la persona en la caja se demore exactamente ese tiempo de atención por cada transacción sin cansarse. Además, pasan cosas: “se fue el sistema!” (muy típico al menos en mi país), es el descanso de la persona en la caja, lo reemplaza otra persona que está aprendiendo a usar el sistema, una persona se cuela por la parte de adelante, se va la energía eléctrica, habilitan una nueva caja, etcétera.

En otras palabras: Variabilidad. Variabilidad interna y externa al sistema. Estos y otros posibles cientos de factores que influyen en el comportamiento general del sistema. Con los equipos ágiles es muy similar, la diferencia es que estos factores pueden ser muchos pero en verdad muchos más.

Imagine que el siguiente gráfico representa la Velocidad de un equipo ágil en el tiempo:

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Fíjese que en los primeros sprints la distancia entre su mejor velocidad histórica (la línea superior del rango) y su peor velocidad histórica (la línea inferior del rango) es más ancha; y a medida que el equipo corre sprints, esta distancia tiende a estrecharse. Esto es gracias a varios motivos, pero obviemos eso por ahora. Estamos tranquilos allí en la oficina y nos hacen la pregunta típica: ¿y en cuánto tiempo estará la feature X si trabajamos con el Equipo 1? Vale, hagamos el ejercicio de proyección:

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En función de su desempeño histórico, podemos deducir un rango de fechas en el que equipo puede entregar la feature: entre la fecha X y Z; y podemos contemplar escenarios: en un mejor escenario la fecha X, en un escenario esperado la fecha Y, y en un escenario pesimista la fecha Z. El rango de fechas será más grande mientras más temprano en el tiempo tome su desempeño para proyectar (más alta es la varianza). Entre más estrecho el rango, la probabilidad de entrega es mejor.

Pero no se olvide, complejidad y variabilidad: ¿este equipo conoce el dominio y las tecnologías de implementación?, ¿ha trabajado antes sobre esto?, te comento que la mitad del equipo se va de vacaciones por esa época, etcétera. Variabilidad externa e interna. No hay ciencia exacta.

Entonces, ¿qué le decimos a la esposa?: “Amor, ve avanzando…allá te veo.” 🙂

¿Quiere ser predecible? Reduzca la variabilidad

Hay que reconocerlo: no se puede ser predecible en contextos complejos y sujetos a variabilidad como el desarrollo de software; entre más complejo el sistema y más elementos que añadan variabilidad menos preciso seremos. Es la realidad.

Si queremos lograr un mejor nivel de predictibilidad debemos trabajar sobre la variabilidad. La variabilidad interna (al alcance del equipo):

  • Reducir el batch size (reduzca el tamaño de los ítems de trabajo o Historias)
  • Revise el tamaño de la cola (ítems en el backlog)
  • Clasifique el trabajo (tipos de ítems de trabajo)
  • Establezca restricciones WIP (en cuántos ítems podemos trabajar en función de nuestra capacidad)
  • Enfocarse en generar flujo
  • Identificar cuellos de botella y supeditar el flujo a las restricciones
  • Equipo cohesionado trabajando junto durante un tiempo, no lo desarme
  • Otros.

La variabilidad externa (más difícil y a veces fuera del alcance del equipo):

  • Evitar distracciones organizacionales
  • Evitar multi-tasking o trabajar en varios proyectos al mismo tiempo
  • Contar con ceremonias de sincronización y alineamiento
  • Mucho feedback con Clientes y Stakeholders, entre otros.

Y nada, las cosas pasan…no se puede contener todo y no sabemos lo que sucederá hasta que pasa.

Con respecto a #NoEstimates

#NoEstimates es una perspectiva -y movimiento- que se enfoca en medir la entrega real de valor, por sobre obtener “medidas” a piori para saber cuánto trabajo se puede realizar y en qué tiempo. Es decir, en lugar de ponernos a obtener estas medidas (estimates), mejor hagamos el trabajo, entreguemos y luego sabremos realmente cuánto hicimos. En este contexto, las estimaciones (estimates) son desperdicio (“waste” desde el punto de vista Lean). De acuerdo, como mencioné: el número en sí mismo no es lo importante; más no así el proceso de estimación. Para #NoEstimates tanto el proceso y el resultados son desperdicio; yo simplemente discrepo con respecto al proceso. El proceso de estimación -independientemente del número obtenido- puede ser valioso para los equipos.

Pensamientos finales

A modo de resumen:

  • Las estimaciones (Estimates) pueden ser útiles, pero es mucho más útil contar con la información histórica de entrega real.
  • El proceso de estimación es un proceso de entendimiento compartido, ayuda a comprender la magnitud del problema, identificar riesgos y llegar a consensos.
  • El problema no son las estimaciones, es problema es enfrentar la necesidad de predictibilidad.
  • Los sistemas complejos poseen variabilidad, a mayor variabilidad peor predictibilidad. Nunca será 100% predecible, abrace la variabilidad.
  • Si desea ser predecible -en la medida de lo que eso signifique- entienda y trabaje con la variabilidad interna y externa.
  • #NoEstimates en un enfoque hacia medir el valor real logrado en lugar de obtener cosas medidas a priori, no podría estar más de acuerdo.
  • Nunca deje esperando a su esposa…o a su suegra 🙂

 

Gracias por leer y por sus comentarios.

Johnny

Referencias

Ecos del Scrum Coaching Retreat Latinoamérica 2016

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Durante el fin de semana anterior tuve el privilegio de participar del Scrum Coaching Retreat Latin-American 2016 que se llevó a cabo en Cartagena de Indias, en el que un grupo de apasionados Agile Coaches de México, Costa Rica, Panamá, Venezuela, Colombia, Ecuador, Chile y Argentina; nos juntamos para aprender y compartir, en busca de continuar creciendo como mejores Coaches. Fue un tiempo fantástico de discusión, aportes, risas y descubrimiento personal junto al mar.

Al ser la primera vez que participaba, tenía mucha expectativa sobre el formato y sobre el objetivo general. Tras la bienvenida del Equipo organizador, arrancamos con una primera dinámica muy divertida facilitada por Luis Mulato, en verdad no sé si tenga nombre; pero tenías que construir una casa junto con un compañero, donde un tercero se albergaría, a la voz de “¡terremoto!!” se tendría que reconstruir casas con otro compañero y albergar a una persona diferente. Linda dinámica, muchas risas; excelente para romper el hielo.

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Después una presentación cruzada entre nosotros, para conocernos y saber de dónde veníamos. A continuación, la siguiente dinámica facilitada por el Hada de la Facilitación Gráfica, Claudia Sandoval; el Café del Mundo (World Coffee). Primicia para mí, no lo había escuchado antes, estaba emocionado. Claudia nos llevó en un viaje de reflexión y de propuesta a través de varias preguntas poderosas; que poco a poco me fueron aclarando sobre el propósito de las actividades que vendrían, básicamente: “¿Cómo podemos ayudar a los Coaches Ágiles de la Comunidad Latinoamericana en los desafíos de su labor y al mismo tiempo ayudarnos en ser mejores coaches?”. Me conmovió y me enganchó.

Luego de esta concientización, comenzamos con un Market Place de aquellos tópicos que quisiéramos abordar para ayudar a los Coaches Ágiles tomando en cuenta los desafíos a los cuáles nos estamos enfrentando y hacia dónde está yendo la Agilidad.

Fruto del agrupamiento, las ideas convergieron en cuatro grandes temas y al mismo tiempo en 4 grandes propósitos, donde cada uno sería abordado por un equipo. Así que nos nombramos, creamos nuestra identidad y arrancamos nuestros sprints. Los nombres de los equipos me parecieron sensacionales, comenzaba la aventura.

Yo estaba en el grupo Agile Inc. (cualquier parecido con Monsters Inc. es pura coincidencia 🙂 ). Bajo nuestra responsabilidad: el brindar herramientas a los Agile Coaches para lograr convencer a altos Ejecutivos sobre los beneficios de la Agilidad e involucrarlos activamente en procesos de transformación. Debo reconocer que en nuestro equipo se respiraba mucho amor:

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Arrancamos. Como era de esperarse, al final del Sprint deberíamos mostrar a los Stakeholders y al resto de los equipos nuestro progreso (Review plenaria) y tendríamos nuestra Retrospectiva individual por equipo. Durante el sprint noté algo interesante y que el gran Ricardo Colusso mencionara al iniciar; estábamos teniendo los problemas y comportamientos que tienen los equipos de desarrollo a los que nosotros acompañamos. Vivíamos las etapas de formación de un equipo y los desafíos que eso conlleva.

Lo que pasaría después me asombraría en una magnitud tal que me costaba creer que lo que estaba viendo haya sido concebido en el tiempo de un sprint. Totalmente sorprendido por la calidad, profundidad y conocimiento demostrados en los productos de cada equipo; de altísimo nivel, impecables, totalmente aplicables y útiles para muchos contextos. El poder de co-creación del grupo no tenía límites. Gratamente sorprendido.

El aporte a la Comunidad Latinoamericana

Nada resume mejor lo logrado en este evento que la siguiente imagen creada por Claudia:

Nuestro aporte a la Comunidad

Brevemente:

Agile Yoda: aportan un lienzo y más herramientas de colaboración en una caja de herramientas para el desarrollo de las competencias de un Agile Coach; enfocado en dos sentidos: el SER y el HACER. Lo que me encantó en este equipo fue que abordaron el lado “soft” que debe desarrollar un coach para su labor, el SER. Me conecté mucho con el trabajo de este equipo.

Ágil Cultores: aportan un framework para medir el nivel de Agilidad dentro una Cultura, basado en el modelo de Schneider; y al mismo tiempo proponer técnicas o herramientas al Coach para guiarlo en cada caso. Me encantó que su enfoque estaba basado en la premisa de que en cualquier tipo de cultura -incluso las más dura de Control- puede existir Agilidad, y que hay potenciarla o mantenerla. Como yo lo veo, este trabajo tiene una potencialidad de poder llevarse a todo el mundo, seguramente asistiré a charlas donde se hablará de este framework.

Agile Inc.: aportamos con el Agile Enterprise Coaching Toolkit Journey, una guía para el Coach ágil que desea llegar a altos Ejecutivos con los argumentos apropiados, en cada etapa existe un grupo de herramientas que pueden usar para prepararse antes o durante de una etapa adecuada. Me gustó mucho el enfoque que tomamos dentro el grupo de hacer empatía con el Directivo de Alto nivel, y modular nuestro lenguaje para ser asertivos; me gustó las discusiones que generamos y cómo complementamos nuestras experiencias empresariales. A partir de mañana, este journey es mi mejor amigo en mi labor del día a día.

Homo Sapiens Sapiens: aportan el Sapiens Sapiens Agile Learning Framework, además de lo fantástico del nombre, esta herramienta propone nuevos niveles y jornadas para lograr aprendizaje de forma efectiva y ágil. Me encantó que posee y demuestra sólidas bases científicas sobre cómo aprendemos los seres humanos, desde el punto de vista de funcionamiento del cerebro, motivación intrínseca basada en el trabajo de Daniel Pink, escenarios para el mejor aprendizaje; es muy visual y basada en tarjetas, es genial….casi un trabajo de doctorado!

Todos los recursos son accesibles aquí. Mi invitación a revisarlos, usarlos y entregar feeback hacia los equipos -y por supuesto sumarse; la idea es que el trabajo pueda evolucionar y refinarse.

Aquí y aquí podrán ver algunas las fotos del evento.

El Cierre

Durante la tarde del tercer día llevamos a cabo un Open Space algo diferente gracias a nuestros compañeros Homo Sapiens Sapiens; quienes la “hackearon” en buena manera para mostrarnos nuevos enfoques de aprendizaje, como bien lo mencionaron: “aprender a aprender”. Armamos varios tracks donde se propusieron temas muy actuales y de atención para coaches ágiles: el uso de Story Telling para influenciar la Cultura, Learning 3.0, escalamiento ágil con SAFe, siguientes pasos en la maduración de los productos generados, Soft Skills para Agile Coaches, entre otros. En este último participamos haciendo juegos de roles, simulando escenarios difíciles a los que se enfrenta un coach y jugando para intentar resolverlos; actuamos un poco y fue una gran experiencia. Recordé que sin importar lo que digan los libros, una cosa es leerlo y otra es vivirlo. Nada fácil ah! Muy divertido y altamente retador.

Lo más lindo del cierre fue hacer “hakas” entre nosotros. Nos creíamos jugadores de rugby antes del partido (estoy con una sonrisa gigante en mi rostro mientras escribo esta parte). Gritamos, hicimos coreografías y demás. En verdad que sentimos de corazón la identidad que generamos durante todo el evento, una relación de integración y colaboración que seguirá por mucho tiempo.

¡Muchas gracias a todos!

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En lo personal fue una experiencia formidable. Muchos amigos apasionados con la Agilidad y su propósito de llevar bienestar a los equipos y organizaciones. Mucho talento y nuevo conocimiento. Y una introspección personal que me ayuda a reafirmar el rumbo de mi carrera. Muy enriquecedor desde el punto de vista profesional y personal.

Quiero agradecer profundamente al equipo organizador formado por: Lucho Salazar (el Ministro), Ricardo Colusso (El Sensei), Luis Mulato (El Dinamizador), Claudia Sandoval (el Hada de la Facilitación gráfica), Juan Daza (El Señor de los Medios) y Neider Tapia (El Guía). Quiero agradecer a mi equipo Agile Inc.: Víctor, Pedro, Wilmar, Rose, Linette, Andrés, Cris; el espíritu de equipo se mantendrá por mucho tiempo más. Y a todos los asistentes, por sus aportes y argumentos, por las sonrisas, por las cervezas y por ayudarme a crecer.

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Gracias, un abrazo gente!!

Johnny

Agilistas: Empatía con el Management

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En los procesos de transformación ágil en los que he podido participar, he visto que generalmente las personas en las que se acumula mayor presión generada por proceso -y quizás mayor frustración y “sufrimiento”- son aquellas que pertenecen a la capa media de gestión, el middle-management: gerentes, directores, coordinadores, líderes.

Veamos un par de escenarios. En un proceso de adopción bottom-up, Agile y métodos como Scrum empoderan a los equipos y les invita a desatar todo su talento y autonomía. Toman sus decisiones, definen acuerdos, fomenta el compromiso y el desarrollo de sus habilidades tanto técnicas como de trabajo en equipo. Normalmente, están muy motivados y entusiastas…aunque no se tenga toda la certeza de algunas cosas.

Desde una perspectiva top-down, los beneficios de la Agilidad hacen eco el staff Ejecutivo -Presidentes, Vicepresidentes y altos Directivos. Mejorar el Time-to-Market, incrementar la Calidad, procesos más eficientes, mayor satisfacción de los Clientes, alineamiento y visibilidad, flexibilidad; son cualidades deseables de un negocio saludable en vista de adaptarse, mejorar y crecer. Estos elementos coinciden con las expectativas de negocio y el lenguaje estratégico. Quizás con algo de escepticismo, pero el mensaje es muy bien recibido en este nivel.

De pronto, las personas del nivel medio de gestión se ven en una reunión en la que ya sea, por arriba o por abajo; el mensaje principal es: “Nos vamos hacia Agile!”. Al principio posiblemente no se tenga mucha conciencia de lo que esto significa: “Una metodología más, ¿no?”, pero no pasa mucho tiempo en evidenciarse que la propuesta hace cimbrar los cimientos en la forma de cómo se conciben el trabajo, los proyectos, la gestión; y los propios paradigmas respecto a la ingeniería y dinámicas de equipo; sin hablar de hábitos y de la cultura de la empresa.

Comienza entonces la tensión.

El sufrimiento en la capa intermedia

Enfocándome en los Gerentes de proyecto, al ser responsables por los resultados de la ejecución, sienten la presión de lograr las promesas de negocio sin contar con mucha certeza de cómo hacerlo en la nueva dinámica de trabajo. Y ven poco a poco como muchas de las funciones de las que se encargaban habitualmente se delegan a varios roles encarnados por otras personas (comúnmente): la gestión del alcance, monitorización y métricas, lineamientos de organización de equipos; etc.

Para empezar, en métodos como Scrum no existe de forma explícita el rol de Gerente de Proyectos, lo que hace pensar de que este rol -más no sus funciones-, es innecesario en entornos ágiles. No comparto, pero sí que hay consultores y coaches que así lo manifiestan. Lo mismo sucede con Arquitectos, Directores de Programa, Líderes funcionales, etc. Es claro, Scrum fue creado bajo una visión de trabajo creativo en equipo (no sólo de desarrollo de software), no estaba pensado para enfoques empresariales tradicionales.

Las destrezas y habilidades que hicieron grandes a estos gerentes ya no son requeridas de la forma como la venían desempeñando. La planificación a largo plazo y el levantamiento del detalle temprano no van más, adiós a la negociación del triángulo de acero como lo conocíamos, SRSs, documentos funcionales pesados, análisis y arquitecturas detalladas up-front quedan en el recuerdo. Técnicas, artefactos y métricas comunes (WBS, Gantts, CPI, SPI, etc.) son reemplazadas rápidamente con planes de Release, Burndown charts,  Velocidades, Story Maps, etc. Hay que re-aprender gestión de proyectos de software.

Los consultores y coaches comienzan a cuestionar su lenguaje, hábitos y estilos de liderazgo, “Ya no digas recursos, son personas” (comparto plenamente), algo tan arraigado en la cultura de gestión . Ya no se puede pedir al equipo que se queden hasta más tarde porque vamos atrasados, ahora el equipo decide, etc., etc.

La organización y el mismo Gerente comienzan a preguntarse sobre la relevancia del rol tal como se conocía, y definitivamente debe existir una transformación que tiene implicaciones a nivel funcional y por supuesto a nivel humano. Comienza entonces un estrés más profundo a nivel personal.

Empatía con el Management

¿Podría existir un milagro tan grande para nosotros, que el de mirar a través de los ojos de otros por un instante?

– Henry David Thoreau

Existe un cierto antagonismo entre una gran parte de agilistas y los roles de gestión. También me pasó. Recuerdo mis días de Scrum Developer y de Scrum Master que junto a los demás compañeros del equipo nos quejábamos de ellos y decíamos que deben desaparecer, “No Managers!”, nos auto-organizamos ya no son necesarios, no aportan valor, son dinosaurios, Holacracy y así por el estilo…todo mientras nos tomábamos una cerveza luego de la retro y andábamos en zandalias por todo el lugar. Sí, era divertido, era joven :)…pero les comento, que esto está alejado del propósito real de la Agilidad que es buscar mayor bienestar de las personas mientras entregan valor a través de su trabajo.

Yo no creo que los Gerentes sean malas personas. En verdad. No creo que digan “son recursos” porque vean a los equipos como baterías que se pueden reemplazar cuando se gasten (al menos los buenos Gerentes no lo ven así). Pienso que este lenguaje, mindset, hábitos y demás son producto de su formación y por supuesto de la organización, del sistema. Pienso que al igual que el resto, ellos quieren que el negocio mejore y que la empresa y los equipos crezcan. Se están enfrentando a una realidad que les desafía a re-aprender muchas cosas, crecer profesionalmente y mejorar personalmente…y es nuestra labor como coaches y agentes de cambio ayudarlos a encontrar su camino.

¿Qué se puede hacer? Aquí algunas sugerencias :

Ayúdelos a encontrar su lugar

Los roles y funciones se vuelven confusos en un proceso de adopción ágil, es un momento de transición. Como mencioné, Scrum no muestra de forma explícita un rol de gerencia, sin embargo hay compañías que mantienen el rol. Si existe, ayúdeles a comprender que el paradigma de gestión cambia profundamente con Agile, de Gerentes a Líderes de Servicio; las personas no se gestionan, el sistema se gestiona; ahora son habilitadores para que los equipos fluyan, preocuparse auténticamente en el bienestar de los equipos, entre otros.

Si este rol desaparece de la organización, ayúdelos a identificarse con los nuevos roles y hágale entender las destrezas y responsabilidades requeridas para ellos. Quizás le guste más el tema de ser Product Owner, o se enfoque más hacia el crecimiento del equipo y se convierta en Scrum Master; o sus equivalentes en escala (Product Manager/Chief Product Owner, Chief Scrum Master, etc.). Si usa otros frameworks, invítelos a revisar los roles y ofrezcan la guía necesaria donde con sus destrezas y mentalidad sean apropiados y se sientan a gusto.

Ayúdelos a prepararse

Haga charlas, hable sobre los valores y principios, métale Management 3.0 por los ojos, envíenles información, artículos, libros, hábleles de las certificaciones (muchos agilistas me matarán aquí por el tema de las certificaciones 🙂 ), motívelos a aprender. Ayude a comprender lo subyacente detrás de los métodos. Explíquele los artefactos y ayúdelos a dibujar tableros para sus actividades, a ellos también les gustaría embarcarse en la onda de pegar papelitos y lo demás, apóyelos.

Involúcrelos

Hágalos partícipes de las iniciativas de cambio durante la transformación ágil. Trabaje junto con ellos en alguna de ellas y luego pídales comprometerse ellos solos, o en equipo de directores, como sea. Conviértalos poco a poco en agentes de cambio y en parte del equipo de transformación. Si logra de a poco cambiar su mentalidad y comportamiento, serán faros y guías para propagar la cultura que se desea en la organización.

Evite el “ellos” vs “nosotros”

Intégrelos al trabajo del equipo, invítenlos a las ceremonias y que perciban la agilidad de la mano de los equipos….por supuesto, hable con los equipos para que tengan apertura necesaria y que sean bien recibidos. Discutan los tableros, argumenten de forma sana y genere la cercanía necesaria para hacerlos sentir “parte de”. Ya basta de “los ágiles” y los “no ágiles”.

Acompáñelos

Hágales coaching. Converse con ellos, haga sesiones One-to-One, lleven una bitácora de coaching, entregue consejos para que mejoren sus destrezas personales y habilidades blandas. Ayúdelos a mejorar como Líderes y como seres humanos.

Pensamientos finales

Como agilistas siempre estamos hablando de empatía: empatía con el usuario, UX, Design Thinking y más. Mi invitación es aplicar esta misma habilidad de “empatizar” -e incluso las mismas herramientas y técnicas que usamos en los equipos- con las personas en la mitad del sánduche (¿por qué no?: haga un Empathy Map, cree Personas). Los procesos de transformación ágil representan un cambio trascendental y muy profundo dentro de las empresas, con impacto a nivel organizacional, cultural y personal. Póngase en los zapatos del management, mire a través de sus ojos, sienta con su corazón. Esta capa es fundamental para el éxito de la transición, para obtener los beneficios esperados y para generar la cultura ágil que queremos ver en todas las organizaciones a las que visitamos.

Como dirían acá en Colombia: ¡Hágale mija! o ¡Hágale mijo! 🙂

Gracias por leer.

Johnny

Thoughts on Agile Acceptance

“It’s the Agile Manifesto we should all be upholding. It’s adapting to change over following a plan which makes us agile, not which framework we choose or even which certifications for frameworks we hold. Let’s not forget our roots! What’s most important are those 4 values and 12 principles of the Agile Manifesto. In fact, the Agile Manifesto is framework agnostic. Basically, Scrum, SAFe, LESS, or whatever isn’t the only way to be Agile. There is no one right way!”

Great post and agree!

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Cara Penyak, an Agile Project Leader on my team, volunteered at the Global Scrum Gathering in Orlando last week and brought me back a new friend, Lee Allison.  Lucky me!  I don’t even need to attend a conference to make new friends.  Anyhow, Lee asked me to review his latest blog post “Agile Acceptance” and I thought what better topic to re-blog than this.
A framework is defined as “a basic structure underlying a system, concept, or text.”  Seems pretty straightforward but, among the agile community, frameworks are super polarizing for whatever reason.  If frameworks represent a “basic structure” then they are surely intended to be adapted.   Who cares which scaling framework you start or end with?  
It’s the Agile Manifesto we should all be upholding.  It’s adapting to change over following a plan which makes us agile, not which framework we choose or even which certifications for…

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3 razones del por qué sin Agile Testing no está siendo Agile

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Con relativa frecuencia -más de la que me gustaría- observo como las compañías y sus equipos adoptan Scrum para el desarrollo de software excluyendo deliberadamente a las personas de pruebas dentro de los equipos. Ellos consideran aún que el “desarrollo” significa únicamente codificación, manteniendo a las personas de testing alejadas del equipo, sin participar en las ceremonias e incluso en ubicaciones distantes físicamente. Cuando les pregunto sobre las pruebas funcionales durante el sprint, normalmente me responden: “Es que hacemos TDD…las pruebas funcionales las hacen al final y nos reportan los bugs en el sistema de tracking de incidencias.”

Lo que se puede observar es que se conserva el paradigma de que las pruebas es algo que viene después, realizado por un grupo de personas que está más allá, que es responsabilidad de alguien más; y no existe nada más alejado de la Agilidad verdadera.

Ahora quiero sintetizar en tres razones la importancia de comprender y asumir la disciplina de Testing y cómo ésta se evidencia en Agile:

1. Muchas de las promesas de Agile provienen del Agile Testing y de la automatización

El desarrollo ágil habla de mejorar el Time to Market, de aumentar la calidad, de incrementar la productividad y predictibilidad, y mejorar la motivación. Pues bien amigos, les aseguro: mucho de estas promesas provienen del ejercicio consciente del Agile Testing dentro de los equipos, más un nivel decente de automatización de pruebas e integración continua; todo esto en camino hacia habilitar Continuous Delivery. Agile no es magia, sigue siendo software que debe ser diseñado, construido y probado; el cambio está en el enfoque colaborativo y de integración en lapsos cortos a través de un equipo que combina sus disciplinas; es lo que marca la diferencia.

Imaginen el escenario donde se codifican historias en un sprint y luego al final le dan a un Tester o equipo de Testing que las prueben. Probablemente se encontrarán errores que serán reportados y corregidos por los equipos durante el sprint que corre. Al final del segundo sprint la persona o equipo de Testing deberá verificar la corrección de los bugs anteriores más la revisión de las historias del nuevo sprint; y no sólo eso; sino hacer una regresión de los flujos de negocio más importantes que involucra también historias del primer sprint. Ahora imaginen este ritmo para el tercer, cuarto, quinto sprint. Es una bola de nieve, y esto es grave. Las personas de Testing estarán con trabajo acumulado que supera su capacidad, la presión hace que reduzca el ámbito de pruebas y que minimice sus casos tomando en cuenta lo que considera más urgente y no lo más importante, la calidad de los casos de prueba disminuye, los managers estarán encima de ellos porque se evidenciará retrasos al no tener historias probadas; la motivación de este equipo estará por lo suelos. ¿Y los developers, pueden ayudar? No, están ocupados haciendo más historias 😦

Okay, esto no es Ágil. Son como cascaditas más pequeñas, nada cambió a excepción a que ahora generamos más código basura en sprints. Recuerdan aquel principio que dice:

“Nuestra mayor prioridad es satisfacer al cliente mediante la entrega temprana y continua de software con valor.”

– Principios del Desarrollo de Software Ágil, Manifiesto Ágil

2. Las personas de pruebas no son ciudadanos de segunda clase, son profesionales talentosos

Existe una percepción generalizada en la industria de que los testers son un tipo de profesionales de segunda clase, que no son tan importantes o necesarios o geniales como los desarrolladores, tienen salarios menores, hay una proporción mínima de testers en las empresas comparados con los desarrolladores, hay muy pocas capacitaciones -incluso en la Agilidad- y normalmente están en una sala aparte donde su trabajo se reduce a encontrar bugs. Recuerdo alguna vez que estaba con un equipo de gerentes trabajando en la planificación de un proyecto y decían: “Necesitamos aproximadamente unos 50 developers.”, “Okay ¿y los testers?”, “con dos juniors ya tenemos!”. La disciplina en sí mismo está desvalorizada. Agile es contrario a todo esto, no puede seguir pasando. De hecho, cuando en las organizaciones veo este tipo de escenarios, son para mí olores de que su nivel de Agilidad está lejos de ser verdadero a pesar del uso de Scrum o cualquier framework.

Pues bien, la verdad es que sin nuestros amigos testers no podemos tener buen software ni software de valor. El testing de software es para mí una disciplina que requiere talento, preparación continua y un mindset diferente al de los desarrolladores para diseñar estrategias de mejor cobertura funcional y mejorar el diseño mismo del software. Las empresas y los equipos deben darse cuenta de lo trascendental de este rol.

3. Agile Testing es igual a colaboración

El Agile Testing es el pegamento entre las expectativas de negocio y la construcción. El tester es parte del equipo y es un puente de colaboración y comunicación entre el Product Owner, Stakeholders y developers más gente de operaciones, quienes codifican y mantienen los requerimientos para satisfacer esas necesidades.

Por ejemplo, el Tester trabaja junto con el PO y le apoya en:

  • Mejor comprensión de las necesidades
  • La preparación y revisión de historias
  • La definición de Criterios de Aceptación (a partir de los cuales se pueden generar Escenarios de Prueba)
  • Mejor entendimiento del Dominio de Negocio
  • Identificar dependencias entre Historias

El Tester trabaja junto con los Developers y les apoya en:

  • La definición estrategias de prueba para las historias
  • Apoya en la automatización de pruebas funcionales (ATDD)
  • Detecta y notifica bugs
  • Entrega feedback temprano de las historias
  • Sugiere mejoras funcionales y de usabilidad

Por su lado, el Tester trabaja en:

  • Preparación de la estrategia de pruebas del sprint
  • Preparación y mantenimiento del Ambiente de Pruebas
  • Preparación de Casos y Data de Pruebas de las historias del Sprint
  • Validación de “Done” de las Historias
  • Registro y notificación de Bugs
  • Aceptación de la Historia junto con el PO
  • Llevar las métricas de Calidad de Software

El Tester trabaja junto con otros Testers y equipo de operaciones en:

  • Diseñar y preparar la estrategia general de pruebas
  • Colaborar junto con los Stakeholders en las pruebas UAT
  • Identificar los escenarios y flujos de negocio más vitales
  • Difundir el Plan, Casos de Pruebas para Integración
  • Ayuda a conocer la salud del entregable
  • Identifica dependencias
  • Apoya en las pruebas de requerimientos No funcionales
  • Apoya en las pruebas de sistema end-to-end

Como pueden apreciar, son funcionales muy importantes.

Pensamientos finales

Nuevamente, Agile es más que adoptar y adaptar frameworks. Entiendo que existe un frenesí en la industria, pero sin una verdadera comprensión de los valores y principios detrás de las prácticas, sólo son cascarones. El Agile Tester es parte del Scrum y es el mejor amigo de los developers, se comporta como un compañero cuyo objetivo es ayudar a mejorar el software, dar feedback continuo y evitar a aparezcan errores en lugar de ser sólo un filtro para detectarlos, participa activamente en las ceremonias y es parte del éxito del equipo. En mi experiencia, es un rol vital y no puede existir agilidad sin este apoyo.

Gracias por leer y por compartir sus experiencias.

Johnny

¿Cambiar Comportamientos = Cambiar Cultura?

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A medida que se avanza en los procesos de transformación hacia Agile en organizaciones de cualquier tamaño o giro de negocio, se hace cada vez más evidente que precisamente el obstáculo más fuerte al que se enfrenta el equipo de transformación y el proceso como tal, no tiene que ver tanto con el entendimiento del método o framework seleccionado, y más bien este posee aproximaciones hacia índoles humana y sistémica; el tema es cultural. Ya lo decían las encuestas: la habilidad de cambiar la cultura organizacional es la barrera más grande en la Adopción Ágil.

“A nivel de iniciativa ágil, los encuestados citaron a la cultura organizacional o una resistencia general al cambio como las barreras más grandes hacia una adopción ágil, seguido de no contar con el conjunto de habilidades correctas.”

– 9th Annual State of Agile Survey, VersionOne

De aquí que el verdadero desafío consiste en trabajar en influenciar -más que “cambiar”- la cultura organizacional vigente del grupo (equipo, área u organización). Por lo tanto, los miembros del equipo de transformación son Agentes de Cambio inherentemente, y es necesario enfocar iniciativas para lograr figurar una nueva cultura donde la Agilidad florezca en múltiples niveles; una cultura de transparencia, confianza, colaboración y preocupación auténtica por las personas. Y esto por cierto, no es nada fácil.

Y entonces te pones a leer, a comprender y aprender cómo hacerlo. Y en este aprendizaje me he encontrado con un pensamiento compartido por algunos excelentes coaches y amigos que dice: Comportamientos = Cultura. Cambiar comportamientos = cambiar Cultura. Suena coherente en verdad, pero tras mi experiencia y profundizando sobre el asunto, comienzan a aparecer mis conflictos. No creo que esto sea tan simple ni que funcione de esta forma, y pretendo explicarlo a continuación.

El comportamiento es sólo el aspecto visible de la Cultura

En varios procesos de adopción en compañías donde he tenido la oportunidad de participar, comienzan aplicando las reglas del método o framework seleccionado para traer agilidad. Algunos me dicen: “Sí, somos ágiles…aplicamos Scrum y todas las ceremonias y roles”. Entonces pienso, “Okay, veamos más de cerca.”  Al principio cada persona del equipo comienza a ejecutar su rol muy proactivamente, se levantan, responden sus preguntas, una buena ejecución y cumplimiento del método; pero se siguen percibiendo rastros del esquema de pensamiento y actitudes anteriores; ciertas disfunciones y algunas muy sutiles de detectar: el reporte al jefe (que ahora es Scrum Master o Product Owner), personas algo tímidas en comentar los problemas, justificaciones por el no cumplimiento del trabajo, mediciones de desempeño ahora de la forma ágil (Velocity u horas) pero con el tinte tradicional, ejecución mecánica de las ceremonias o prácticas sin la verdadera comprensión del beneficio, entre otras “reglas no escritas”.

Uno de los gráficos que uso con frecuencia para explicar qué entendemos como cultura es la siguiente pirámide basada en el enfoque de William Ouichi, -el mayor precursor de la Teoría Z-:

Agile como una Cultura

Es como un iceberg, lo único que vemos -los comportamientos- es sólo la punta; lo de abajo es más interesante. A pesar de la aparente buena ejecución del framework, los cimientos culturales anteriores se mantienen o se modificaron muy poco. Claro, quizás sólo sea el principio, pero no deja de ser una “agilidad cosmética”, poco profunda. Sin embargo, si se aleja y observa el conjunto, podría apreciar un comportamiento homogéneo en función de lo establecido.

Pensando detenidamente, considere que el comportamiento del grupo -algunas de las disfunciones descritas arriba- son el reflejo de la verdadera cultura imperante; es como el aire alrededor; difícil de señalar pero saben que está allí. Significa que la cultura está lejos de cambiar con sólo la ejecución de prácticas o reglas.

El comportamiento es un resultado

Son nuestras creencias, nuestra formación, nuestros modelos mentales, nuestras experiencias, la sociedad…y en sí, nuestro mindset los que dibujan nuestro comportamiento, y no al revés. Pero no es lo único, dentro del contexto organizacional la forma en cómo se llevan las cosas dentro de la organización, la naturaleza de las tareas, los flujos de información, la estructura y procesos influencian la forma en la que actuamos.

High Altitude Leadership

Cambiar Cultura es trabajar sobre el mindset: Incepción u Origen

Estaba en una de las primeras reuniones con el staff ejecutivo de una compañía para inducción sobre Agile y el framework en específico que seleccionamos. Entre los asistentes, unos de los VPs, el más fuerte de carácter y quien veía con mayor escepticismo el tema de Agile. Todos habían leído al respecto, pero el taller era más que necesario para profundizar.

Queríamos explicar el concepto del Costo de la Demora (Cost of Delay) y realizamos uno de aquellos ejercicios lúdicos con todos los presentes en la mesa, ya saben…comenzamos simulando el flujo tradicional y luego lo enfocamos como flujo de valor y tomamos los tiempos, las variaciones y todo lo demás…y este Ejecutivo tuvo un momento ¡A Ha!, se detuvo a explicarlo porque creo que sentía las ganas de exteriorizarlo y dijo algo como: “es increíble la cantidad de desperdicio que estamos generando”. Al siguiente día, reunió a su equipo de Managers y propuso cambios interesantes. Él comprendió que la forma con la que estaba acostumbrado a trabajar estaba lejos de ser eficiente y que su presión -en el buen sentido de sacar las cosas- estaba generando frustración en los equipos, y lo más importante; el impacto que esto tiene en la economía de la organización. Él cambió su comportamiento y argumentos.

“No es lo mismo conocer algo que comprender algo.”

Okay, ¿recuerdan a Leo Dicaprio en la película Inception / Origen? Acá pasó algo similar, la comprensión de la idea, de los principios detrás de la práctica generaron un nuevo comportamiento. No hubiera ocurrido lo mismo si sólo le decíamos al gerente que establezca WIP contraints en su tablero Kanban o que reduzca el tamaño de los lotes (por ejemplo). El cambio se generó de adentro y se externalizó en un nuevo comportamiento. Lo mismo a nivel de proyecto, hacemos una Inception como una actividad de entendimiento compartido, de identificar y comprender la problemática a resolver, de estar todos alineados, de que salgamos con la misma imagen en la mente de todos.

¿Cómo ser como Leo Dicarpio? Utilice herramientas: SAGAs, StoryTelling, experiencias lúdicas, practique con el ejemplo, module su lenguaje, haga inceptions.

Cambiar Cultura es trabajar sobre el sistema: el qué y el cómo

Una parte del cambio se genera a nivel individual, pero es necesario reconocer que mucho de la cultura en una organización se dibuja a partir del sistema de gestión existente. A grandes rasgos el sistema de gestión está formado por el cómo se hacen las cosas y qué cosas hay que realizar. Los procedimientos, las métricas, procesos de evaluaciones y recompensas, planes, organigramas, estructuras y otros, dibujan la cultura organizacional. No es de sorprenderse que cuando una persona llega a una compañía, poco a poco la cultura de la organización dibuja su comportamiento, la cultura se contagia.

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Para tomar un ejemplo, imagine a las personas de mesas de servicios o atención de tickets de una empresa de servicios a internet; si el esquema de medición está basado en cuántos ticktes pueden cerrar, la persona se enfocará en cerrar la mayor cantidad de tickets como medida de buen desempeño de su trabajo, entre más tickets cerrados y con el menor tiempo de vida es mejor; lo que hace perder el foco de que el verdadero servicio es entregar soluciones a los clientes. Me ha pasado centenares de veces con los proveedores de internet en Ecuador, te piden que llames y generes otro ticket para quejarte; y hablan muy rápido porque quieren despacharte rápido para tomar otro ticket. Observe, sólo la forma en la que se mide el “desempeño” de una persona, generará un comportamiento determinado en aquella persona.

“Culture is no more likely a target than the air we breathe. It is not something to target for change. Culture is an idea arising from experience. Our idea of the culture of a place or organization is a result of what we experience there. In this way, a company’s culture is a result of its management system.”

– David Mann, Creating a Lean Culture

Si realmente se desea crear una nueva cultura organizacional, es necesario cambiar el sistema de gestión. Por lo tanto el enfoque debe ser sistémico, evitar la optimización de una parte y pensar que lo más importantes es la interacción de las partes y cómo fluye la información a través del mismo.

Cambiar Cultura es duro, ésta se defiende

La cultura organizacional es un memeplex. Una linda y acertada analogía que plantea el gran FlowSensei (Bob Marshall). ¿Qué significa? Cada elemento de la cultura organizacional anteriormente mencionado es un meme (y no me estoy refiriendo a las imágenes con textos alusivos del Facebook). Un meme es una idea que se refuerza a sí misma. De los elementos de la cultura organizacional, la idea del correcto Liderazgo, de los roles y estructura existentes, políticas y demás…están allí porque se consideran respuestas correctas a varios problemas. Por ejemplo, he escuchado cosas como: “colocamos managers porque sino los developers no hacen su trabajo”, “generamos actas porque sabemos que no van a cumplir” y cosas similares. Cada argumento justifica su razón de existencia y se refuerza así mismo, generando nuevos paradigmas.

Organizational Culture is a Memeplex

Un memeplex es un sistema de memes que actúan en coordinación (cultura), y se comporta como un sistema inmune hacia elementos foráneos que pretenden cambiar la estabilidad del sistema. El sistema repele los cambios como una forma natural de defensa.

“La Cultura es el sistema inmune de la organización.” – Michael Watkins

Nuevamente, el enfoque es sistémico. Si el equipo de Agentes de cambio se enfoca en sólo un aspecto o sólo en desarrollo de software, la misma cultura se encargará de desayunarse sus iniciativas de cambio haciendo que todo el proceso se deteriore, minando la confianza de la organización y frustrando al equipo. Es vital trabajar con las capas de liderazgo.

Si la Cultura cambia se reflejará en nuevos comportamientos: de mindset a comportamientos, no al revés

Como los comportamientos son un resultado, a medida que el equipo de cambio trabaje sobre el mindset de las personas y sobre el sistema de gestión de la organización en múltiples niveles, los comportamientos cambiarán como consecuencia. Probablemente, cuando vea a los equipos podrá apreciar adherencia al método y cumplimiento de prácticas, pero si se acerca más apreciará que la dinámica del equipo, su lenguaje y comportamientos actúan en coherencia; incluso los equipos pueden cuestionar una práctica en particular y modificarla, porque comprenden los principios detrás, y esto puede que rompa la homogeneidad, pero está perfectamente bien; ya que todos están enfocados en la entrega de valor. Algunos harán StandUps diarias, y otros StandUps emergentes, algunos usarán, Scrum y otros Kanban; no hay problema siempre y cuando todos estén alineados al propósito del proyecto y la organización. El entendimiento e interiorización de valores y principios dibujan las prácticas y el comportamiento; que consecuentemente dibuja una cultura acorde.

Gracias por leer.

Johnny

Referencias

Evitando la seducción de la herramienta

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Durante mi charla en Ágiles 2015 presenté una lámina para ilustrar un par de conceptos interesantes tomados del libro High Altitude Leadership de Chris Warner and Don Schmincke relacionados al cambio organizacional y a los desafíos de los Líderes de Cambio. De entre ocho peligros a los que se enfrentan los líderes en busca de sobrevivir a la escalada de la montaña, quiero enfocarme en este post en el peligro #3: la Seducción de la Herramienta.

La imagen a continuación -que es mi representación del entendimiento de estos conceptos del libro- muestra de forma sencilla los aspectos que afectan al comportamiento organizacional y su influencia en la cultura, básicamente es otra forma de representar la dinámica de la cultura organizacional.

High Altitude Leadership

Conocemos que nuestro sistema de creencias influencia nuestro comportamiento: nuestra conciencia de identidad, el cúmulo de valores y principios inculcados en nuestra infancia, lo aprendido de nuestros padres y la sociedad. Pero no es lo único que afecta el comportamiento. Dentro del contexto organizacional, el “Qué” –representado como la estructura o jerarquía actual, el enfoque de planificación, establecimiento de objetivos, la definición métricas y su objeto de medición– más el “Cómo” que son los procesos, políticas y mecanismos actuales de a través la organización ejecuta– influencian fuertemente y dibujan un comportamiento. Ambos definen la forma de cómo viaja la información y cómo se interpreta.

Lo que se espera es que a través de este comportamiento se generen resultados, y que estos sean cada vez mejores para el bienestar de la organización (y su supervivencia). Entre el comportamiento y los resultados normalmente se usan herramientas que sirven de “habilitantes” (enablers) que brindan soporte durante la ejecución y al posterior cumplimiento de objetivos.

¿Qué es la Seducción de la herramienta?

“Las herramientas ofrecen esperanza, y hacen sentir a las personas que tienen la respuesta correcta. Pero hay problemas cuando los empleados usan las herramientas como muletillas para tener respuestas seguras. Ambos, escaladores muertos y compañías en banca rota fueron encontraron agarrando grandes herramientas.”

– Chris Warner and Don Schmincke, High Altitude Leadership

Es ser seducido por la ilusión de que la herramienta produce resultados en lugar que las personas. Es pensar que la herramienta en sí misma es la solución; es cuando la herramienta nos deslumbra, nos impresiona, nos “enamoramos” de ella. El problema radica en que fácilmente se puede perder la perspectiva y dejar de pensar en el propósito, la problemática y el contexto general. En muchos situaciones, sobre todo en grandes organizaciones, se tiende a pensar que entre más cara o sofisticada o completa parezca ser la herramienta ésta es mejor.

Esto normalmente sucede cuando las últimas herramientas para el cambio organizacional, desarrollo de liderazgo, mejora de procesos, métodos de gestión -y por supuesto, frameworks para la adopción de Agile a nivel empresarial- distraen nuestra atención de los aspectos vitales. En lo relacionado a Enterprise Agile, no se trata de la adopción de un framework específico, sino de lograr la agilidad del Negocio (y un poco más allá).

 

Algunas evidencias de que esto está sucediendo en la organización incluyen:

  • Equipos trabajando para la herramienta en lugar de la herramienta trabajando para los equipos;
  • Contar con mucha información nueva e interesante pero irrelevante;
  • Síndrome del “Consultor de la Semana” (uno más experto que otro en la herramienta);
  • Nuevas ideas pero sin la capacidad de producir resultados;
  • Muchas reuniones inútiles;
  • El cumplimiento de tareas se confunden con resultados.

“En montañismo, la seducción de las herramientas ponen en peligro a los escaladores cada vez que se visten con la mejor ropa y últimos equipos, pero que aplican comportamiento y técnicas equivocadas para el desafío. En su exceso de confianza (o novatada), terminan perdidos durante días en una pendiente devastada por una tormenta, mientras que los escaladores experimentados están en el campamento base tomando cerveza y viendo el clima. Del mismo modo, el peligro de un ‘desfile de expertos’ empaquetando y vendiendo las últimas herramientas pueden distraer a los equipos.”

– Chris Warner and Don Schmincke, High Altitude Leadership

La herramienta adecuada para el problema adecuado

“Un tonto con una herramienta sigue siendo un tonto.”

-Grady Booch

Por supuesto, las herramientas son importantes; pero deben poder usarse inteligentemente y mucho de esto radica en identificar el problema correcto. Imagine que le pido pintar un paisaje en una hoja de tamaño A4; se podría usar lápices o crayones o acuarela y pincel (mi hija es una profesional en esto). Imagine ahora que le pido pintar un paisaje en una pared de 25mX8m, si bien es cierto que podría usar pinceles o todo lo anterior, pero puede ser más efectivo usar una brocha o un rodillo o un soplete, o los tres; y esto no significaría que un rodillo es mejor que un pincel; cada una es útil en el contexto apropiado.

Lo mismo ocurre con los frameworks para escalamiento de Agile (LeSS, DAD, SAFe, Nexus, Scrum, etc.). Cada uno ofrece mecanismos interesantes que son más útiles para ciertos contextos, y muy probablemente pueda usar elementos de más de uno. El punto clave del asunto es identificar cuál es más adecuada para el contexto actual y cómo puede aportar efectivamente al cumplimiento del propósito: Agilidad Empresarial. Scaling Agile no es igual a Enterprise Agile. Enterprise Agile responde a buscar Agilidad en el Negocio, Agilidad Organizacional y Cultura Ágil viva. Por lo que la adopción de frameworks son simplemente formas de apalancar a los equipos en la consecución de este propósito, de lograr pintar la pared.

¿Cómo evitar la Seducción de la Herramienta?

“De la misma forma que la música proviene del músico y no del instrumento; Agilidad proviene de las personas y no de los frameworks.”

-Johnny Ordóñez

Algo que me gusta del libro es que provee “tips de supervivencia” para evitar estos peligros. Para este caso: enfocarse en el comportamiento y en la adaptación; esto es centrarse en la generación de resultados desde una perspectiva de comportamiento. Enfocar el propósito, identificar problemáticas y contextos, la toma de decisiones apropiadas en base a hechos, generación de acciones coherentes.

No importa cuando se invierta en libros, entrenamientos, certificaciones, reuniones, etc.; todo es una pérdida si los equipos no adaptan su mindset, comportamientos y acciones consecuentemente. Si bien, el entrenamiento en las herramientas conlleva a su mejor uso, la clave es no perder de vista que el propósito es escalar la montaña, no sólo saber a hacer nudos. Así como los Líderes de Gran Altitud, los Agile Coaches deben tenerlo presente; sea fuerte y no se deje seducir :).

Gracias por leer.

Johnny

Referencias: